Lavado e higienización de vajilla y cristalería

 

Las máquinas de lavado funcionan con dos componentes químicos: detergente y abrillantador. El primero contribuye a la higienización y limpieza de vajilla, cristalería y cubertería. El segundo, que actúa durante el proceso de aclarado, tiene una importancia capital en el ciclo final de lavado, puesto que el brillo y el secado de los elementos lavados dependen de su utilización.

 

¿Cómo elegir la máquina más adecuada?

Existen dos tipos de equipos más comunes en los establecimientos de hostelería: el lavavasos (para el servicio de barra) y el lavavajillas (para el servicio de sala y cocina). Para grandes colectividades se aconseja la instalación de trenes de lavado.

 

Los lavavasos: 

1. Existen diferentes tipos de equipos disponibles. Se diferencian fundamentalmente por sus dimensiones. Así, los más pequeños, de uso habitual en bares, cafeterías y barras de restaurante están indicados para la vajilla de café, los pequeños vasos y las jarras. Compruebe siempre cuál es la altura de puerta del equipo y el tipo de cristalería que lavará.El ciclo de lavado dura 120 segundos de promedio, lo que facilita el lavado de unas 25 cestas cada hora aproximadamente.

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2. Si precisa lavar, por ejemplo, vasos y copas altas, deberá escoger un lavavasos con la máxima apertura de puerta para poder alojar en las cestas materiales de más altura. Si tiene dudas, consulte con nuestro centro de atención al cliente.

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Los lavavajillas: 

1. Existen dos tipos básicos de lavavajillas, el de apertura frontal y el de capota. El primero de ellos permite lavar platos de diferentes dimensiones. Igual que en el apartado anterior, conviene que el profesional determine en primer lugar cuáles son las piezas que pretende introducir en el equipo. Las dimensiones de los lavavajillas frontales determinan la altura de los platos que podrá lavar, así como el número de unidades que podrá insertar en cada cesta.

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2. Los lavavajillas de capota (o cúpula) admiten todo tipo de lavado de vajilla convencional, cristalería y cubertería. Con ellos no deberá preocuparse por las dimensiones de su material. La principal ventaja radica en el sistema de trabajo, puesto que es innecesario agacharse para introducir la cesta e iniciar el ciclo de lavado. Se instalan en línea. Es decir, con una mesa de entrada y una de salida de las cestas. En la de entrada habitualmente se incorpora un fregadero, que permite un pequeño prelavado con el grifo ducha para eliminar residuos antes de pasar al lavado automático.

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3. Los lavacacerolas actúan con características similares a los lavavajillas de capota, aunque suelen presentar apertura frontal superior de puerta. Están indicados para establecimientos que necesitan lavar grandes cantidades de bandejas, ollas, cacerolas, etcétera, en general grandes piezas del menaje de la cocina o comedor.

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Los trenes de lavado (o lavavajillas de arrastre):

1. Al igual que los lavavajillas de capota, están indicados para todo tipo de vajilla, cristalería y cubertería. Han sido diseñados para grandes colectividades y su funcionamiento automatiza todo el proceso de lavado de manera eficiente. Las cestas entran por una de las caras del equipo y salen por la otra en perfecto estado. Incluso puede incorporarse un módulo de secado, lo que permite una finalización óptima del ciclo de lavado.

2.Las cestas se desplazan por unas guías (lo que ha supuesto que se conozcan como tren) que reduce al máximo las necesidades de personal. Sólo es necesario alimentar las guías con las cestas de vajilla sucia y recoger las cestas con la vajilla limpia. La importancia del agua. Para un lavado perfecto de su material de cocina o comedor, la calidad del agua es fundamental. La presencia de elementos minerales diversos, el grado de cal u otros factores químicos influyen notablemente en el ciclo de lavado. Todos los fabricantes recomiendan para sus equipos la máxima desmineralización del agua del lavado, así como la instalación de descalcificadores. Estos equipos, además de mejorar el lavado y el aspecto final de las piezas, contribuyen a alargar la vida útil de las máquinas de lavado.